Redacción Salud y Cardiología
El tratamiento de la aneurisma depende de varios factores, como si se ha roto o no. Cuando es así esta requiere de tratamiento inmediato. Sin embargo, su tratamiento también depende de factores como el tamaño, la ubicación y la forma. Te contamos cuáles están disponibles a continuación:
Terapia médica:
Los aneurismas pequeños no rotos que no se manifiesten a través de síntomas no requieren de tratamiento a menos que crezcan, produzcan síntomas o se rompan. Cuando es así, es importante realizar chequeos para revisar la presión arterial, el colesterol, y otras complicaciones médicas.
Neurocirugía:
Para realizar este tipo de procedimientos los pacientes se dejan bajo anestesia general, se realiza una abertura en el cráneo y con un clip quirúrgico sella el aneurisma para que la sangre no pueda entrar. Las complicaciones que puedan generarse se mantienen bajo control con la estadía del paciente en el hospital.
Neurointervencionismo:
Tratar el aneurisma desde el interior del vaso sanguíneo dependen del tamaño, la ubicación y su forma. Esta intervención es mínimamente invasiva y es similar al angiograma cerebral.
Este procedimiento toma imágenes y un catéter se dirige a través de los vasos sanguíneos hacia el aneurisma. Con el apoyo de los rayos x, el cirujano endovascular ubicará micro-espirales de platino que actuará como una barrera mecánica para el flujo sanguíneo.
Las enfermedades cardiovasculares que incluyen las enfermedades coronarias, hipertensión y enfermedades cerebrovasculares (derrames cerebrales), son la causa de muerte más frecuente en todos los países desarrollados, incluyendo a Puerto Rico. En las últimas décadas y gracias a los avances en la detección temprana, el desarrollo de medicamentos y técnicas invasivas y quirúrgicas para tratar estas condiciones, hemos visto una disminución significativa en las estadísticas. Sabemos que existen condiciones llamadas factores de riesgo, que exponen al paciente en mayor riesgo cardiovascular. Entre los más importantes se incluye la alta presión, el colesterol elevado, la diabetes, la obesidad y el hábito de fumar. En Puerto Rico, desafortunadamente la incidencia de estas condiciones es extremadamente alta, de acuerdo a las estadísticas del CDC para el 2015.
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